Desafíos en la lectoescritura luego de la pandemia
- Espacio Suyai
- 21 dic 2023
- 8 Min. de lectura
¿Cuáles son los desafíos en la lectoescritura que presentan aquellos niños que cursaron entre primer y segundo grado en cuarentena? ¿Cómo compensarlo a partir de herramientas psicopedagógicas desde el EOE?
Introducción
El aprendizaje de la lectoescritura ha sufrido un impacto negativo los últimos años luego de la pandemia. Los recursos escasos con que los y las alumnas contaron durante la cuarentena afectaron sus modos de aprender además de otros contenidos escolares que también se vieron afectados negativamente. Es importante tener en cuenta que a la hora de aprender se ponen en juego diferentes dimensiones: el funcionamiento de los procesos cognitivos en simultáneo con el contexto que los atraviesa y sin dejar de lado las emociones. En el presente escrito hablaré de las posibles causas y consecuencias, de las herramientas que podemos brindar como psicopedagogos en el rol de orientador educacional y orientador de aprendizaje dentro de la escuela.
Desarrollo
Para acceder al lenguaje es necesario un contexto real, dado que es posible aprender a leer y escribir en el encuentro con el Otro dentro de un espacio alfabetizador; además el tiempo también cumple un rol fundamental, la práctica se debe sostener en el mismo y ser acompañadas de actos de reflexión. Partiendo de esto, podría inducir que una de las causas de que niños y niñas de entre cuarto y quinto grado hoy tengan dificultades en la lectoescritura, se debe a que durante dos años estuvieron aprendiendo alejados de un ambiente alfabetizador y facilitador de aprendizajes significativos. Estos alumnos tuvieron que adecuarse a lo que la escuela podía ofrecerles en esos momentos, en conjunto con aquello que sus familias podían aportar también; algunas de ellas no contaban con las herramientas pedagógicas y estructurales (falta de internet, padres analfabetos, etc) para ayudarlos. Es necesario que “Para que los niños aprendan a leer leyendo y a escribir escribiendo es fundamental crear un ambiente alfabetizador en las aulas. Para ello es indispensable contar con variados y numerosos portadores de textos, es decir soportes materiales que portan escrituras y que tienen nombre y función”. (II.Situaciones habituales de escritura en la alfabetización inicial, p.2.)
Entonces, ¿Cómo podía ser posible que las familias, que la escuela y los docentes crearan un ambiente adecuado y propicio para el aprendizaje con semejante desafío? Porque no se podía ir a las aulas, las puertas de la escuela estaban cerradas para todos y todas. Las familias recibían algunos materiales, a los que les era posible se conectaban con su docente, pero ese vínculo de la triada fue muy difícil de sostener en el tiempo.
En adición, otra causa que contribuye a esta problemática es el contexto sociocultural que rodea al niño, es así como dependiendo del entorno y de lugar que ocupe el saber dentro de la familia, es que el sujeto tendrá mayores o menos posibilidades de alfabetizarse, es decir que además de la pandemia se sumó que en algunas familias: “La vida cotidiana proporciona escasas oportunidades para utilizar la escritura. En los hogares urbanos marginados, por ejemplo, las actividades laborales de los adultos raramente implican demandas de lectura y escritura, la escasez de recursos económicos restringe notablemente el acceso a textos escritos (diarios, libros, revistas), las computadoras resultan inaccesibles”. En consecuencia todo esto junto a un contexto de encierro, de alejamiento del aula, del pobre vínculo docente-alumno; provocó que en algunos casos las posibilidades de aprendizaje claramente se vieran afectadas, y por esta razón algunos alumnos hoy en día presentan: retraso lector, dificultades en la comprensión de textos, desafíos a la hora de escribir y no menos importante, desafíos a la hora de socializar con otros y establecer nuevos vínculos. Está comprobado que los niños pertenecientes a contextos desfavorables y donde su entorno no hace uso frecuente de la escritura, que no cuentan con libros, que no tienen oportunidades de asistir a teatros, museos etcétera se han visto en desventaja a comparación de otros; así como lo dice Beatriz Diuk : “para que los niños adquieran un alto nivel de alfabetización es necesario implementar, simultáneamente, situaciones que promuevan los distintos tipos de conocimientos. Esto implica articular situaciones globales en las que el foco se ponga en la producción o lectura de textos extensos con un propósito claro con situaciones destinadas a ejercitar habilidades específicas”. ( El proceso de alfabetización inicial. Beatriz Diuk, p.4)
En cuanto a cómo compensar estos desafíos que presentan hoy en día los alumnos de cuarto y quinto año que aún no pueden leer y escribir correctamente, es necesario pensar en un abordaje integral que tenga en cuenta a los sujetos en su contexto. Lo primero que hay que hacer es darle un lugar al niño que aprende, donde aquello que digan sea tomado con valor, que cuando se le ofrezca un texto se tenga en cuenta su mirada, su interpretación, es decir que desde la escuela el docente pueda ofrecerle un espacio de intercambio de ideas y reflexión, donde el sujeto pueda a raíz de un pensamiento crítico realizar sus propias observaciones y construir significaciones por sí mismo. Desde el Equipo de orientación en primer lugar podrían realizarse intervenciones con los docentes, es indispensable poder integrarlos al equipo y trabajar en conjunto; tanto ellos como los psicopedagogos pueden ofrecerles diferentes herramientas a los niños dentro del aula, pero para que esto suceda primero hay que ayudar a los maestros a encontrar la mejor manera posible de crear un andamiaje significativo entre ellos y los niños. En estos casos, el EOE puede ofrecer talleres o reuniones individuales con docentes, convocarlos para escucharlos y acompañarlos en este proceso, recordarles que ellos deberían crear ambientes alfabetizadores, que es a través de diferentes portadores de textos como: calendarios, libros, materiales propios de organización, el abecedario visible y al alcance del niño, rótulos, listas, carteles con fechas especiales, entre otros que podrán beneficiar a los alumnos y potenciar sus habilidades en la lectoescritura. La lista de este tipo de material que facilitan el aprendizaje es muy extensa, y se pueden añadir más. Los psicopedagogos, dentro del EOE, en conjunto con los docentes, pueden planificar nuevas estrategias que motiven a los alumnos a reconocer que en la escuela encontrarán diversos soportes e instrumentos para escribir y leer.
Por otro lado, es sumamente importante que tanto el orientador educacional como el orientador de aprendizaje promuevan el trabajo colaborativo entre ellos y los docentes, con el objeto de crear alianzas que beneficien los aprendizajes infantiles dentro del aula. ¿Pero por dónde empezar?; en primer lugar es importante la posición del niño como sujeto , cuál es su posición y como lo reconoce el docente, hacerlos partícipes plenos de sus aprendizajes. Además sobre todo para impulsar la mejora de su escritura se debe concebir a los niños como escritores plenos. Considerar que todos pueden escribir, cada uno con sus posibilidades y desde sus conceptualizaciones acerca del sistema” ( II. Situaciones habituales de escritura en la alfabetización inicial, p.3.). En segundo lugar los docentes no deben esperar que los psicopedagogos les den una sumatoria de tests, pruebas y materiales pensando que con eso van a resolver las problemáticas dentro del aula es cierto que los maestros necesitan saber que hacer pero no se trata de esperar, sino de trabajar de forma multidisciplinaria. Además, no alcanza con el conocer en qué etapa de la alfabetización se encuentre el niño, “Conocer la psicogénesis de la escritura no implica, por lo tanto, permanecer estáticos, esperando que surja el siguiente nivel”, (El aprendizaje y la enseñanza del lenguaje escrito Myriam Nemirovsky, p.34.) se trata más bien de pensar en los ambientes alfabetizadores como facilitadores de la enseñanza, de no caer en las prácticas metódicas o conductistas que esperan que siguiendo ciertas reglas y orden sistemático, repitiendo una y otra vez el abecedario o las sílabas el sujeto pueda construir el aprendizaje de la lecto escritura. Es necesario que el EOE junto a los maestros reflexionen las prácticas pedagógicas.
¿Qué herramientas brindarles a los estudiantes? Desde el EOE, el rol del Orientador de aprendizaje es acompañar a los niños que presentan dificultades de aprendizaje dentro del aula, en el caso de los alumnos afectados por la pandemia los psicopedagogos tendrán que idear planes de acompañamiento de la trayectoria escolar, de manera tal que pueda servir de andamiaje para el refuerzo del aprendizaje de la lectoescritura. Los orientadores de aprendizaje y educacionales de las escuelas podrían diagramar talleres grupales donde se junten a los niños que aún no están alfabetizados o que presentan desafíos para leer, escribir y comprender con el objeto de brindarles un apoyo “extra”; así podrán desarrollar habilidades que les permitan acercarse a la lectura de textos más complejos, comenzar a escribir lo que pueden como pueden hasta alcanzar poco a poco lo esperado para su nivel. Lo ideal es que dentro de estos talleres se partan desde las bases de un enfoque social de la lectoescritura ya que desde este enfoque “La lectura se considera como un proceso constructivo que supone transacciones entre el lector, el texto y el contexto.” (Perspectivas y controversias sobre lectura, comprensión y escritura, Florencia Bernhardt p.11) ,donde se pueda poner en común lo que leen, que se les permita a los alumnos apropiarse del contenido y construir sus propios significados.
Conclusión
Si bien la escuela ha pasado por una gran transformación desde la pandemia, es necesario repensar nuevos escenarios educativos donde no solo se tenga en cuenta el punto de partida de cada niño y niña, sino donde se incluyan el trabajo colaborativo entre docentes, familias, profesionales dentro del EOE y alumnos; ya que esta es la única manera de generar nuevos espacios reflexivos, de orientación y fortalecimiento de las prácticas educativas, que giran entorno a el aprendizaje de la lectoescritura en el aula. Además, tomar dimensión de la problemática es fundamental para buscar y alcanzar nuevos caminos de resolución a preguntas que aún no tienen respuestas, no solo buscar el modo en que los alumnos de cuarto y quinto grado sepan leer y escribir mejor, sino que que alcancen un conocimiento integral que implica no solo el conocer la letras y sus sonidos, sino que también logren las condiciones necesarias, para establecer en ellos nuevos aprendizajes significativos y producciones propias.
El rol del psicopedagogo es fundamental a la hora de brindar herramientas para docentes y alumnos, pero también su propiciar el trabajo interdisciplinario donde toda la comunidad educativa está incluida. Los profesionales dentro del EOE hoy en día se enfrentan a grandes desafíos: la escuela y el sistema educativo está en constante cambio y aún se recupera de los rastros que la pandemia ha dejado, fue difícil volver al aula tanto para las familias como para los docentes, aún se encuentra en proceso de encontrar nuevas maneras de recuperar un poco lo perdido, de que los niños y niñas puedan alcanzar los saberes pedagógicos básicos y sobre todo leer y escribir. Hoy en dia no solo los niños de cuarto y quinto grado tienen desafíos en la lectoescritura, también se ven casos en el último año de primaria y en secundaria, donde también es necesario un trabajo minucioso de acompañar a estas infancias en sus trayectorias escolares y en la forma de mejorar lo que han podido aprender.
Por último, no debemos olvidar que la lectoescritura es una práctica social vinculada a un contexto histórico y cultural, donde cada sujeto realiza una apropiación singular de sus aprendizajes. Recordemos que “El acceso al lenguaje se realiza en un contexto real, en contacto con la palabra de un otro que nos interpela, nos convoca lingüísticamente y nos hace hablar en base a acuerdos y desacuerdos establecidos en la interacción, con hablantes que pertenecen a grupos sociales concretos.” (Perspectivas y controversias sobre lectura, comprensión y escritura, Florencia Bernhardt p.13.)
Es en consonancia y contacto con un Otro (docentes, familias, compañeros y miembros del EOE) que estos niños y niñas podrán adquirir nuevos instrumentos para avanzar y alcanzar una lectura fluida y una escritura acorde a su edad cronológica.
Bibliografía:
Perspectivas y controversias sobre lectura, comprensión y escritura, Florencia Bernhardt, Revista Científica de Vol. XII Nº 2,Primavera 2008.
El proceso de alfabetización inicial. Beatriz Diuk.
II.Situaciones habituales de escritura en la alfabetización inicial, Material para el docente-Versión preliminar,año 2008.
El aprendizaje y la enseñanza del lenguaje escrito Myriam Nemirovsky, Buenos Aires: Aique, 1991.

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